El sueño de Adán

Real y animación / 8 min./ 35 mm. / 1994. PREMIOS: GOYA al mejor cortometraje de animación en 1995. Seleccionado a competición en Berlín.

Seleccionado en “LO MEJOR DEL MUNDO” en Hiroshima. Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Oberhaussen (Alemania). THE WORLDFEST GOLD AWARD, HOUSTON JINETE IBÉRICO EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE HUESCA Mención Especial del Festival de Alcalá de Henares. CASTEL D’OR EN BANDE A PART CHATEREAUX, FRANCIA.

El mito del sueño de Adán

Adán, a través de su inconsciencia, removió sus sentimientos hallando un íntimo deseo, su Eva. En este sueño, producto de la animación de fotografías. Adán desea recuperar a su compañera tras una ruptura (un pensamiento inconsciente de su corazón), y lo consigue pero como imagen rota por él que se recompone. Una fotografía con vida. Ella le mira, le hace señas dentro del marco e intenta salir, pero los peligros del mundo de Adán se lo impiden. Para conseguirlo él tendrá que entrar en el mundo de ella, siendo ambos seres fotográficamente animados.


«Entonces Yavé Dios hizo caer sobre el hombre un sueño letárgico y mientras dormía tomó una de sus costillas, reponiendo carne en su lugar; seguidamente de la costilla tomada al hombre tomó Yavé Dios a la mujer y se la presentó al hombre,…» (Génesis 2:21-22). El mito del sueño de Adán es también conocido como el sueño de la inteligencia, un éxtasis pasivo en el que la inactividad de la mente calma la razón. Para la creación de la mujer, que es el elemento irracional, la consciencia de Adán debía estar dormida. De esa inconsciencia nace su réplica complementaria para vivir siempre con él, procrear y protegerse. Una ayuda apropiada como mutua y recíproca. Pero en “El sueño de Adán” de Mercedes Gaspar el mito sucede de otro modo.


Una metáfora del acto amoroso, y del alumbramiento

“El sueño de Adán” se presenta con una habitación, como paraíso solitario al que se ve sometido el primer hombre. «Aprisionado en una cama pequeña, en una habitación pequeña, casi desnuda.» Su sueño es soledad y caos, cubriendo la oscuridad el abismo de su espíritu. De este Adán solitario surge su doble que lo complementa, su amada, reflejo de su anhelo hecho imagen con vida. Ella lucha contra los peligros del mundo exterior al marco (que señala los deseos y sueños de ese dios hombre), aplacando cuantas dificultades encuentra a su paso. Pero no es posible su unión por la diferencia de realidades en las que viven. Ya que ella no puede acceder al formato tridimensional, de fotografía a ser carnal, por lo que él se transfigura en ser bidimensional. Adán mira embobado a la diminuta mujer del portarretratos, la acaricia, reduce su tamaño para entrar en ese nuevo paraíso, pero entonces ella crece y él se lanza dentro de su boca, como si fuera una piscina. «El hombre entra en ella para poder nacer verdaderamente al mundo real.» Finalmente ambos son iguales. Ella nace de la ruptura de su foto en manos de Adán, así también el nuevo hombre se forma a través de Eva, emulando su estado. Carne de la misma carne de papel emulsionado, «una metáfora del acto amoroso, y del alumbramiento».


Tras experimentar en “Su primer amor” con el rodaje de personas a velocidad normal separado sus fotogramas para animarlos sobre la mesa con atrezzo y fondos a escala o con fotos fijas de los personajes como fondo para trabajar sobre ellos la animación, como en “Sabía que vendrías”, Mercedes Gaspar rueda “El Sueño de Adán”, por primera vez, con la técnica de pixilación. En esta obra se mezclaban la animación de personas, de objetos, de fotos, de plastilina, y látex resultado de un año de pruebas, búsqueda de soluciones para efectos y construcción de decorados que pudiesen ser animados

Un trabajo arduo, largo y tedioso

Mediante la cámara de motor paso a paso, rodando fotograma a fotograma, trabaja con los actores como si fueran muñecos. El movimiento se divide en fragmentos, para lo cual los actores necesitaban apoyos del atrezzo. Al forzar el proceso grabando dos de cada cuatro fotogramas otorga al movimiento una sensación extraña, irreal. «Queda bien, y se reduce el tiempo de rodaje de cada toma». Aún así el ritmo de la animación se ralentizó, para crear un permanente estado onírico (una sensación cercana a la cámara lenta del cine mudo) ayudado por travelling irregulares «medidos a ojo, pudiendo así acelerar o desacelerar fragmentos, normalmente siempre suelo empezar y terminar más suave, es decir con más pasos».


La técnica de rodaje por pixilación requiere decorados a escala humana, uniendo a los inconvenientes de un rodaje de real los del proceso de animación. Un trabajo arduo, largo y tedioso además de muy caro, debido a que es un rodaje como el de cualquier película, en necesidades técnicas y de personal, agravado por la lentitud de una película de animación. Cada toma llevó una media de cinco horas, tres días los planos mas largos sin actores y con actor hasta ocho horas el plano, mientras los detalles de movimiento de manos, pies, del rostro sin animación, de objetos o muñecos se realizaron más rápidamente.


«No es bueno que el hombre esté sólo; le haré una ayuda semejante a él» (Gen. 2:18)

Ficha técnica

Título: El Sueño de Adán

Dirección: Mercedes Gaspar

Producción: Mercedes Gaspar. 1994.

Guión: Mercedes Gaspar

Música y ambiente sonoro: Jose Carlos Mac

Diseño de luz: Cesar Hernando

Animación: Mateo Palmer, Arantxa Etxebarría, Patxi Sánchez

Operadores de cámara principales: Angel Sáenz, Cesar Hernando

Operadores de cámara: Alfonso Sanz, José Manuel Cuevas,

Decorados: Nuria Román, Olga Santomé


Duración: 00:08:00

Formatos: Betacam Digital – DVD

Sistemas de TV: NTSC – PAL

Licencia: Copyright